- Mientras Justin Trudeau respondió con llanto y pedradas a los aranceles de Donald Trump, Claudia Sheinbaum optó por preparar dardos.
Jonathan Ruiz Torre//Parteaguas
Si quieren ver quién lidia mejor con el presidente Donald Trump revisen el tipo de cambio frente al dólar… canadiense. La calma de la presidenta Claudia Sheinbaum está funcionando.
Durante los seis meses que acumula el mundo escuchando una narrativa comercial estadounidense hostil, la moneda de los vecinos más al norte se devaluó frente a la nacional.
El dólar canadiense bajó de 14.76 a 14.26 pesos mexicanos en ese plazo. Por si están planeando unas vacaciones a Vancouver para Semana Santa.
El Primer Ministro, Justin Trudeau, primero jugó al ‘amigo’, luego a las ‘vencidas’ y ahora al ‘drama’ frente a su homólogo estadounidense. No ha tenido éxito.
Con la primera estrategia recibió la burla de Trump que lo llamó ‘gobernador’ del estado 51 de la Unión Americana; con la segunda, su nación recibió aranceles y con la tercera, ayer, cuando se quejó frente al pueblo estadounidense durante un discurso y avisó que contraatacará, le contestaron que si sigue así podrían duplicar a su país la dosis de impuestos ya anunciada.
Mientras Trudeau respondió con llanto y pedradas, Sheinbaum optó por preparar dardos.
Sus adversarios en la Oposición se apresuraron a criticar su trabajo, cuando lo que conviene a todos es observar y apoyar el tejido de su estrategia.
Ante la imposición arbitraria de aranceles estadounidenses de 25 por ciento a los productos mexicanos a partir del martes, la mandataria avisó ayer que contestará. No entró en detalles, pero convocó a los ciudadanos a una reunión pública para revelar su respuesta el domingo.
Sheinbaum atendió a su gente, enfrió el ambiente y compró tiempo. ¿Tiempo para qué?
Ganó tiempo precisamente para entender el posible campo de batalla. La reacción intempestiva canadiense abrió para México las cartas del juego de Trump: si Canadá contesta con más aranceles, entonces los impuestos serán más altos. ¿A quién conviene esa espiral?
Ahora en Palacio Nacional saben qué respuesta obtendrán con una pelea de cantina.
Ganó tiempo para leer la reacción de los representantes de empresas en Estados Unidos, que ya contestaron:
“Lo que las empresas quieren oír en el discurso del presidente Trump ante el Congreso”, tituló ayer la US Chamber of Commerce un comunicado previo al mensaje que Trump brindó anoche:
“(Quieren) alternativas a los aranceles para alcanzar los objetivos de política. Las familias y las empresas estadounidenses están luchando contra los altos costos. Ahora que la administración ha impuesto fuertes aranceles a Canadá y México, con otros objetivos en el futuro, ¿cuál es el plan del Presidente para lograr sus objetivos sin una desaceleración económica?”, cuestionaron los empresarios. Y agregaron:
“Los aranceles solo aumentarán los precios” –atención, no es el Consejo Coordinador Empresarial mexicano– sino su poderoso gremio homólogo estadounidense, que añadió:
“Miles de empresas de todos los tamaños en todo el país, que de repente enfrentan costos más altos e incertidumbre, estarán atentas para escuchar los detalles. Muchas están comenzando a hablar sobre el impacto. La Cámara (de Comercio) insta a que se reconsidere esta política y se ponga fin rápidamente a estos aranceles”.
Ganó tiempo para escuchar las primeras reacciones de funcionarios con acceso a la Oficina Oval de la Casa Blanca: “Creo que Trump llegará a un acuerdo con México y con Canadá”, dijo ayer mismo el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Por eso, tal vez, la misma Sheinbaum limitó su respuesta ayer y dejó una ventana abierta para salir de la confrontación.
“Este plan ya lo tenemos desde hace tiempo, desde que entramos al gobierno, es el Plan de, que en caso de que continúen los aranceles, vamos a anunciar el domingo en el Zócalo (una respuesta)”.
En caso de que continúen los aranceles… después del discurso de anoche al que Trump quería llegar con algunas presas en sus estacas. Quería mostrar su poder sobre Ucrania, sobre México, sobre China y Canadá. En caso de que continúen después del jueves, cuando ya será otro día y Sheinbaum podría tener una llamada fuera de cámaras con su homólogo.
En caso de que continúen sus aranceles contra México, pese a que la mayoría de los estadounidenses no los pidieron.
Acaso entonces, los mexicanos tendrán una guerra comercial con su vecino como la que hoy tristemente enfrenta Canadá. Hasta ahora, no la tienen y no la tienen porque a nadie en Norteamérica le conviene. Ya veremos el domingo.
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